Noticias

Asegura que su mamá se embarazó sin tener sexo y que su papá es extraterrestre

Un catalán radicado en Alemania subrayó que es “de otro mundo” y realizó impactantes revelaciones.Durante varios años conservó el secreto. Temía por una reacción negativa o de rechazo de la sociedad, que muchas veces señala con el dedo para desacreditar las versiones ligadas a cuestiones paranormales o relacionadas con los fenómenos extraterrestres. El protagonista de la escena es Fernando de Proensa, un hombre de origen español pero radicado en Alemania que desde el Viejo Continente se animó a darle difusión a un video con un relato escalofriante.

¿Qué fue lo que cuenta durante la grabación? Que su mamá Luisa tuvo un encuentro con extrañas personas, que arribaron desde un túnel cargado de niebla, y que quedó embarazada sin tener relaciones sexuales con nadie. A partir de esta situación decidió tenerlo y llevarlo a una escuela de monjas, donde estos mismos seres lo visitaron y protegieron de las personas que lo atacaban. A partir de entonces, formó un pensamiento que no deja de sorprender: Dice no pertenecer a este mundo. Una revelación que solamente su abuela Mónica se animó a contarle.

Vio una luz

Proensa nació en Barcelona y desde el primer día de vida fue llevado a una escuela de monjas por su madre, que ya entonces había decidido que no quería tenerlo. El niño fue creciendo y la primera experiencia paranormal se gestó a los seis años de vida. El mismo Proensa lo relata así: “Me desperté y a mi lado derecho vi como una luz. Los otros seguían durmiendo. Yo me senté para ver mejor lo que estaba pasando. Parecía un túnel de niebla y una persona vestida de blanco salió del mismo. Yo no tenía miedo. Me fui hasta ahí porque parecía que me estaba esperando. Me sonrió. Sus ojos eran preciosos y tenían algo mágico. Me dio su mano. Me acuerdo que entramos juntos por esa niebla. Era un lugar maravilloso. Las plantas y las flores eran diferentes, con colores que nunca había visto. También vi que había otras personas de blanco. No encuentro palabras para explicar. Me encontraba a gusto, tan feliz que no quería volver al colegio de monjas. Lo extraño es que cuando hablaba no escuchaba su voz. No me acuerdo el tiempo que estuve en ese sitio. Esta persona vino varias veces a recogerme, era como mi padre que venía a visitarme”, explica Proensa.

¿Endemoniado?

Esta experiencia fue contada varias veces por aquel pequeño Fernandito, pero las monjas no le creían. “Empezaron a tratarme mal porque decían que tenía el demonio dentro de mí. Empezaron a castigarme. Me pusieron una cruz grande de madera, pero yo siempre me la quitaba. ‘Dios te va a castigar’, me decían. En el colegio había una capilla. Dos veces, una vez por la mañana, y antes de cenar, me duchaban con agua fría. Una vez vino un padre y me quería llevar, pero yo no quería, por eso empecé a defenderme con todas las fuerzas para que no me metiera en el coche. El padre salió y me decía que me iba a quitar el demonio que tenía encima. De pronto se quedó quieto, pero me miró con miedo. Sin decirme nada se sentó rápido en el coche y se fue. La monja también se asustó. Ese padre no vino más al colegio. Días después una ambulancia sacó en camilla a esa monja, que estaba muerta. Las otras dos que me trataban mal, se enfermaron y no vinieron más”.

Debe mudarse

Luego de ese episodio, Proensa fue adoptado por una pareja que lo trataba de manera extraordinaria, pero justo vinieron “sus padres biológicos” a buscarlo. Él comprendió inmediatamente que su madre era idéntica, pero también notó que su papá no era tal y que se trataba de un padrastro. Se lo llevaron a Alemania y allí continuó el maltrato por parte de ambos, pero un día, cuando ya era un adolescente de 17 años, aparecieron estas personas del más allá para protegerlo, justo cuando los dos estaban dispuestos a pegarle. Por esa situación volvieron a abandonarlo y quedó una semana completa en la calle, hasta que se enteró de que su familia se había mudado a España. Proensa se sintió desplazado por su madre, su padrastro y sus hermanos, pero al mismo tiempo pareció comprender que su padre biológico lo protege desde otro lugar del universo.

Le cuenta la verdad

Su vida no transcurrió de la forma adecuada. Tanto en la escuela de monjas como en la casa de sus padres adoptivos siempre tuvo en claro que en algún momento iba a conocer la verdad. En los primeros años compartiendo techo con su madre biológica y su padrastro no tuvo grandes certezas, porque, cuando preguntaba por su verdadero papá, la reacción de la familia tenía un síntoma negativo. Pero tuvo más detalles una jornada en la que decidió visitar a su abuela Mónica, mamá de Luisa y la única que tuvo el verdadero coraje de confesarle que algo extraño había invadido la casa. “A los doce años estuve en Madrid, en casa de mi abuela. Mi madre hizo todo lo posible para que no la viera porque tenía miedo de que me contara algo. Cuando estaba sola con mi abuela Mónica le pregunté si sabía quién era mi padre. Y me contestó que “todos saben que Antonio no es tu padre, porque lo conocimos dos años más tarde, por eso es imposible. Y por eso ella pone en la partida de tu nacimiento solo el nombre de tu madre”.

En boca de la abuela

Las palabras de la abuela parecen clarificar, pero es simplemente una presunción. Cuenta: De una cosa estoy segura: que tu padre verdadero debe ser un hombre maravilloso. Tu mamá no tenía novio y cuando quería salir lo hacía con sus hermanos, pero nunca sola. Trabajaba en un café de camarera, no muy lejos. Iba directamente a la casa y nosotros la esperábamos para cenar. Un día cuando pasaron unos siete minutos y tu madre no estaba en casa empecé a preocuparme. Fui a la cafetería y estaba cerrada. Al llegar vi que tu madre estaba en casa. Lo raro es que nos tendríamos que haber encontrado porque fuimos por el mismo camino. Me di cuenta de que estaba muy nerviosa y asustada, pero no contestaba cuando preguntábamos qué había pasado. Estaba temblando.

Al pasar unos 20 minutos se calmó y empezó a hablar. Dijo que no se acordaba bien de lo que pasó, solo hablaba de una luz con niebla, estaba muy nerviosa. Luego se quedó en casa y no quiso hablar más”. El relato de la abuela es lacónico, contundente, según el propio Proensa. Así, la señora mayor le contó que poco despues la mamá se enteró de que había quedado embarazada, aunque no salía de su asombro, dado que nunca se había acostado con un hombre, y creía que era imposible. Decía que fue el espíritu santo. Luego la joven les dijo a sus familiares que aquel niño había muerto, hasta que siete años más tarde pasó algo extraordinario. Relata Mónica: “Fui a la puerta y había dos hombres muy guapos, con ojos preciosos y muy bien vestidos. Parecían de una clase superior. Me dijeron que me conocían de hace mucho tiempo y que vinieron a buscar a tu mamá. Uno me contó que no la dejaron abortar. Se fueron pero me dejaron una carta para que le diera a tu mamá y desaparecieron. En la carta decía que debían irte a buscar al colegio de monjas, pero, cuando ella la leyó, al poco tiempo el escrito desapareció”.

Add Comment

Click here to post a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nuestra Comunidad

Estamos en Youtube

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies